Consulta con el Abogado Concursal

Abogado concursal
Concurso de acreedores

El Abogado Concursal contesta a las preguntas más frecuentes sobre concurso de acreedores, concurso de persona física y tratamiento de la insolvencia.

 

P.- ¿Cómo puedo prevenir los impagos en mi empresa?

R.- Nuestra experiencia como abogados concursales demuestra que la mejor prevención de la morosidad que puede adoptar la empresa es documentar correctamente sus operaciones comerciales. Esta labor previa le aportará fuerza probatoria en caso de reclamación judicial, evitando que el crédito se malogre.

P.-¿Qué documentos son más recomendables?

R.- En primer lugar mediante facturas y recibos o albaranes de entrega. Y si va a aplazar o posponer el pago, preferentemente documente las deudas con títulos que lleven aparejada ejecución: letras, cheques y pagarés. Y si la deuda es muy elevada, mediante reconocimiento de deuda notarial, donde el deudor se comprometa a pagar en un plazo perfectamente definido y, si es posible, garantice con prenda o hipoteca. Aunque si no es posible, siempre será mejor documentar la deuda, antes que no documentarla en absoluto.

P.-¿Qué pasa si mi deudor es insolvente?

R.- Debe tener en cuenta que las reclamaciones de deuda están sujetas al plazo de prescripción de los 15 años establecido en el Código Civil. Por lo que aunque su deudor sea insolvente en la actualidad, puede dejar de serlo en el futuro. Recomendamos reclamar la deuda periódicamente, lo que le permitirá interrumpir el plazo de prescripción. es decir: “alargar” el plazo, así como revisar cada cierto tiempo la solvencia de los clientes morosos.

P.-¿Tengo que pagar el IVA aunque no me paguen?

R.- Es posible recuperar el IVA. Para ello, en primer lugar, deberá reclamar el IVA a su deudor judicialmente. Esto le permitirá en base a dicha reclamación, solicitar a la Agencia Tributaria su recuperación. Si tiene cualquier duda sobre cómo debe hacerlo consúltenos y le asignaremos un abogado concursal en Valencia.

P.-¿Qué se considera insolvencia?

R.- Se encuentra en estado de insolvencia el deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.

P.-¿Qué es un concurso de acreedores?

R.- Cuando la empresa carece de liquidez, o el patrimonio de la misma no basta para satisfacer íntegramente a todos sus acreedores, para evitar un desordenado reparto del patrimonio del deudor ejecutado entre sus acreedores, la Ley establece un procedimiento basado en el reparto entre todos ellos de las pérdidas y su tratamiento paritario. Por eso también es llamado procedimiento de ejecución colectiva. También se prevé la posibilidad de transacción entre el deudor y los acreedores, mediante un convenio aprobado en Junta de Acreedores, que asegure la viabilidad de la empresa a través de una quita de la deuda y/o un plazo de espera, satisfaciendo con ello los créditos en la medida de lo posible, en beneficio de ambas partes.

P.-¿Quiénes pueden declararse en concurso de acreedores?

R.- En la actualidad, la declaración de concurso puede instarla cualquier deudor, sea persona natural o jurídica, aunque no sea comerciante.

P.-¿Quién puede solicitar el concurso de acreedores?

R.- El abogado concursal le informa que para solicitar la declaración de concurso están legitimados el deudor y cualquiera de sus acreedores.

P.-¿En caso de deudor persona jurídica, quiénes están facultados para solicitar el concurso?

R.- Si el deudor fuera persona jurídica, será competente para decidir sobre la solicitud el órgano de administración (Administrador o Consejo de Administración de la empresa) o el liquidador. Para solicitar la declaración de concurso de una persona jurídica, están también legitimados los socios, miembros o integrantes que sean personalmente responsables, conforme a la legislación vigente, de las deudas de aquélla.

P.- ¿Qué plazo tiene el deudor para solicitar el concurso?

R.- El deudor deberá solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia.

P.- ¿Qué consecuencias tiene no presentar el concurso dentro del plazo?

R.- El abogado concursal contesta que la Ley de Sociedades de Capital establece la responsabilidad solidaria de los administradores que no soliciten el concurso de la sociedad en el plazo de dos meses a contar desde la fecha prevista para la celebración de la junta, cuando ésta no se hubiera constituido. O desde el día de la junta, cuando el acuerdo hubiera sido contrario a la disolución. Respondiendo de las obligaciones sociales posteriores a la causa legal de disolución, o bien por incumplir la obligación de convocar en el plazo de dos meses la junta general para que adopte, en su caso, el acuerdo de disolución o el concurso de acreedores. Además, en estos casos las obligaciones sociales reclamadas se presumirán ser de fecha posterior al acaecimiento de la causa legal de disolución de la sociedad, salvo que los administradores acrediten que son de fecha anterior.

P.- ¿Se puede ampliar el plazo?

R.- El deudor podrá poner en conocimiento del juzgado competente para la declaración de su concurso que ha iniciado negociaciones para alcanzar un acuerdo de refinanciación o para obtener adhesiones a una propuesta anticipada de convenio en los términos previstos en la ley concursal. Formulada la comunicación antes de ese momento, no será exigible el deber de solicitar la declaración de concurso voluntario. Transcurridos tres meses de la comunicación al juzgado, el deudor, haya o no alcanzado un acuerdo de refinanciación o las adhesiones necesarias para la admisión a trámite de una propuesta anticipada de convenio, deberá solicitar la declaración de concurso dentro del mes hábil siguiente, a menos que no se encontrara en estado de insolvencia.

P.- ¿Qué puede pasar si, estando obligado, no presento el concurso?

R.- La ley concursal establece una presunción de culpabilidad grave, e incluso de mala fe, o dolo, para aquellos deudores que hayan incumplido de forma total y absoluta su deber de solicitar la declaración de concurso. La consecuencia de esto es que se le hará responsable de las deudas que los acreedores dejen de percibir, y la inhabilitación de 2 a 15 años, entre otros efectos.

P.-¿Qué puedo hacer si mi deudor se encuentra en estado de insolvencia?

R.- Puede instar la declaración de concurso del mismo, que será declarado por este motivo como “necesario”, con graves consecuencias, pues el patrimonio del deudor será intervenido por el juez, despojándole de sus facultades de administración.

P.-¿Qué puedo hacer si mi deudor ya se encuentra en concurso de acreedores?

R.- Comunicar su crédito al Juzgado. En general, la administración concursal realizará sin demora una comunicación individualizada a cada uno de los acreedores cuya identidad y domicilio consten en la documentación que obre en autos, informando de la declaración de concurso y del deber de comunicar los créditos en la forma establecida por la ley, pero siempre se recomienda que tome la iniciativa, para evitar errores.

P.- ¿Cómo puedo enterarme de si el deudor está o no concursado?

R.- El juez hará un llamamiento a los acreedores para que pongan en conocimiento de la administración concursal la existencia de sus créditos, en el plazo de un mes a contar desde el día siguiente a la publicación en el “Boletín Oficial del Estado” del auto de declaración de concurso. Además, dicho auto judicial se inscribe en el Registro mercantil y en el Registro de Resoluciones Concursales, siendo éste último de carácter gratuito, accesible telemáticamente.

¿Qué es el concurso de acreedores?

El concurso de acreedores en una institución jurídica y, a su vez, un procedimiento judicial que trata dar una respuesta a la realidad social de insolvencia, introduciendo un orden legal dentro de una situación de general desarreglo económico y que suele tener graves consecuencias en la vida de las personas.

Por primera vez en nuestro Ordenamiento jurídico se supera la diversidad de instituciones concursales para comerciantes y no comerciantes. Esta nueva fórmula simplifica el procedimiento y es consecuente con la desaparición del carácter represivo de la insolvencia. La Ley Concursal no viene a reprender al insolvente, salvo cuando existan causas de insolvencia dolosa o culposa, sino que trata de procurar un convenio entre deudor y acreedores para la supervivencia de la unidad productiva y, si ello no es posible, regula una liquidación para el pago a los acreedores en la medida de lo posible. No hay que olvidar que la finalidad legal del concurso es, ante todo, la satisfacción de los acreedores.

El presupuesto objetivo necesario para que se de una solicitud de concurso es la insolvencia del deudor/concursado, que se concibe como el estado patrimonial del deudor que no puede cumplir regularmente sus obligaciones. El concurso lo puede solicitar el propio deudor, pero también lo pueden solicitar los acreedores del deudor insolvente, en cuyo caso deberán demostrar la insolvencia del concursado basándose en alguno de los hechos que como presuntos reveladores de la insolvencia enuncia la ley: desde la ejecución singular infructuosa hasta el sobreseimiento, general o sectorial de sus obligaciones. Estos hechos presuntos se encuentran tasados en la propia Ley Concursal.

Sin embargo, según la experiencia del abogado concursal, el caso más habitual de solicitud de concurso viene instado por el propio deudor quien deberá justificar su endeudamiento y su estado de insolvencia. En este caso, la insolvencia no sólo podrá ser actual, sino futura, prevista como «inminente». Constituye un deber del deudor la solicitud de concurso de acreedores cuando conozca o hubiera debido conocer su estado de insolvencia, teniendo la facultad de anticiparse al momento en que dicha insolvencia devenga efectiva.

El abogado concursal nos explica que el sistema en general incentiva la posibilidad de que el deudor adelante la solicitud de concurso, con el propósito de evitar un mayor deterioro patrimonial que dificulte la adopción de soluciones más adecuadas para la satisfacción de los acreedores y la supervivencia de la unidad productiva. Y tal objetivo se pretende alcanzar mediante los estímulos a la solicitud del concurso voluntario, las sanciones al deudor y a sus administradores sociales por el incumplimiento del deber de solicitarlo en tiempo y forma, el otorgamiento de privilegios al acreedor instante, además de distintas herramientas de negociación y financiación del concursado que han ido surgiendo con las sucesivas reformas de la Ley concursal.

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